Si llegaste hasta acá es porque ya probaste otras cosas. Dietas que funcionaron un tiempo, planes que abandonaste, semanas de entusiasmo seguidas de meses de nada. No es falta de voluntad: es que la mayoría de esos planes no están diseñados para sostenerse.
El Reto 90 días es distinto en una cosa fundamental: no busca que bajes rápido, busca que no vuelvas atrás. Por eso dura tres meses y por eso avanza de a poco.
Cómo funciona
Cada día vas a tener una sola consigna que combina qué hacer con la comida y qué hacer con el movimiento. No una lista de reglas: una cosa por día, explicada y con su porqué.
Los noventa días están divididos en tres fases, y cada una tiene un objetivo distinto:
El objetivo no es que llegues al día 90 con un número en la balanza. Es que llegues sabiendo qué hacer sin que nadie te lo diga. Ese es el verdadero resultado.
Las cuatro secciones de tu panel
Todo lo que necesitás está dentro de tu panel, organizado en cuatro secciones. Esto es lo que vas a encontrar en cada una:
La pantalla principal del Reto. Acá está tu día de hoy y el recorrido completo.
- Los 90 días desglosados en un almanaque navegable, donde ves dónde estás y cuánto falta
- La consigna del día con la tarea de alimentación y la de movimiento juntas, y la rutina completa cuando toca fuerza o movilidad
- El check-in diario para registrar cómo dormiste, cómo estuvo tu energía, si te moviste y si seguiste el plan
- Lo que llevás logrado con las cifras acumuladas desde el día 1
- Los hitos del Reto, que se van encendiendo a medida que los alcanzás
Herramientas para armar tus comidas sin tener que pensar de cero.
- Organizador de comidas: cargás tus datos, elegís tu objetivo y te propone las cinco comidas del día con tres opciones cada una. Con la lista de compras de ese día
- Protocolo del plato equilibrado: la guía completa del método que usás todos los días
- Protocolo de lista de compras: qué conviene tener siempre en casa para no improvisar mal
Las recetas seleccionadas para estos noventa días, todas siguiendo el método del plato.
- Desayunos: seis recetas con proteína, la comida que más define el hambre del resto del día
- Desayunos veganos: cinco opciones con proteína vegetal
- Almuerzos y cenas: platos completos con las proporciones aplicadas
- Snacks: colaciones para cortar el picoteo automático
Todo lo que te permite seguir tu progreso con datos y no con impresiones.
- Seis calculadoras médicas: IMC con perímetro de cintura, metabolismo basal y calorías diarias, requerimiento de proteína, HOMA-IR, índice TyG e hidratación
- Qué análisis pedirle a tu médico: los estudios que conviene tener antes de empezar y al llegar al día 90, para comparar con datos reales
- Las tres autoevaluaciones del Reto: las de los días 30, 60 y 90
Las tres autoevaluaciones
Cada treinta días vas a parar un momento a mirar dónde estás. No es un examen ni una nota: es la forma de ver el arco completo en lugar de solo la última semana.
Las tres están en la sección de Herramientas, y el propio Reto te va a avisar cuando llegue el día. Guardá las respuestas: la del día 90 solo tiene sentido comparada con las anteriores.
La mayoría de los cambios importantes de estos noventa días no se ven en la balanza: energía, sueño, digestión, hambre entre comidas, cómo te queda la ropa, cuánto te cuesta subir una escalera. Las autoevaluaciones son lo que te permite verlos.
Cuándo vas a medirte
En este Reto no te pesás todas las semanas. El peso fluctúa por hidratación, sales y otras cosas que no tienen que ver con lo que hacés, y mirarlo demasiado seguido genera frustración sin información nueva.
Vas a medirte ocho veces en los noventa días, en los días que el propio plan te indica:
El día anterior a cada medición vas a ver un aviso con las condiciones, para que el número sea comparable: en ayunas, después de ir al baño, con la misma ropa y la misma balanza.
En esos mismos días medís tu cintura, a la altura del ombligo. Suele decir más que la balanza: podés bajar cinco centímetros de cintura con el peso casi igual, y eso es exactamente lo que buscamos.
Cómo aprovecharlo
Cinco cosas que hacen la diferencia
- Entrá todos los días. Aunque sea un minuto. La consigna del día está ahí y el check-in lleva menos de un minuto.
- Hacé el check-in aunque el día haya sido malo. Los días difíciles son los que más información dan.
- Completá las tres autoevaluaciones. Son lo que te permite ver el progreso que la balanza no muestra.
- No busques perfección. Si un día comés algo que no estaba en el plan, no es un fracaso. Es un día. Seguís al siguiente.
- Usá el organizador cuando no sepas qué comer. Está para eso: para que no tengas que decidir con hambre.
Lo que no es el Reto
- No es una dieta de restricción. No vas a contar calorías ni a eliminar grupos de alimentos.
- No es un plan de entrenamiento intensivo. Empieza caminando quince minutos y progresa desde ahí.
- No promete resultados rápidos. Promete resultados que se sostienen, que es distinto y más difícil.
- No reemplaza a tu médico. Es material educativo y de orientación. Si tenés una patología diagnosticada o tomás medicación, tu médico tiene que saber que estás haciendo cambios.
Y después de los 90 días
Cerca del final vas a encontrar en tu panel información sobre el Plan Comunidad, que es lo que sigue si querés sostener esto con más herramientas: el recetario completo de setenta y tres recetas, la biblioteca de artículos, los planes específicos por patología y el seguimiento con análisis de laboratorio.
Pero eso es para el día 88. Hoy lo único que importa es el día 1.
Si tenés alguna patología diagnosticada, tomás medicación, estás embarazada o venís de años totalmente sedentario, consultá con tu médico antes de arrancar. No para que te diga que no, sino para adaptar la progresión a tu situación.
Empezá hoy mismo
Andá a la sección Mi día y abrí el día 1. La primera consigna es simple: pesarte, medir tu cintura y salir a caminar quince minutos.
Eso es todo por hoy. Mañana hay otra.